¡Llegamos a La Gran Sabana!

¡Llegamos a la Gran Sabana!

La noche antes de partir nos visitaron unos vecinos de Puerto Ordaz y nos regalaron ese rosario que ven en la foto, además de unas cositas para el camino que les agradecemos muchísimo.
Al día siguiente partimos tempranito desde Puerto Ordaz, pasamos por el Callao y rodamos hasta Tumeremo, pasamos una noche allí y seguimos hacia la Sabana, pasamos el Dorado, Las Claritas, el km 88, la piedra de la virgen y comenzamos 40 km de subida fuerte.
Bipolar se portó muy bien y está encantada con el camino, no se ha calentado más.
Nosotros también estamos encantados con la belleza natural de nuestro país.

¡Conocimos el Parque la Llovizna!

¡Hoy fuimos al parque La Llovizna!
Nos levantamos temprano y salimos a conocer este tranquilo y bello parque. La verdad es inmenso y no nos dió tiempo de recorrerlo todo, pero fuimos a las partes más emblemáticas.
Luego nos fuimos al Ecomuseo, ubicado muy cerca del parque, donde nos coleamos al helipuerto a hacerle una foto a Bipolar, recorrimos sus pasillos y peleamos con un caimán mientras navegábamos con un indígena.
Estamos encantados de Guayana y sus saltos. ¡Pronto saldremos de Poz!

Puerto Ordaz y malas noticias.

¡Ya llegamos a Puerto Ordaz!
Nos recibió mi familia (Cristal) donde estamos pasando nuestros últimos días antes de salir.
El viaje fue tranquilo, escogimos la ruta de Los Pinos ya que es la más corta, aunque para nuestros seguidores kombinautas el dato es que no hay donde parar en toda la vía y es muy sola, igual se las recomendamos yendo lento y temprano.
Guayana nos recibió con calorcito y unos atardeceres espectaculares.
También con un amigo kombero llamado Neptali que nos guió hoy hasta un mecánico en San Felix para hacerle chequeo a Bipolar, el pronóstico no fue muy bueno y estaremos evaluando si continuar o hacer algunas correcciones acá. ¡Les seguiremos contando!

 

Mar de leva en Boca de Uchire

La prueba de nuestra Bipolar fue excelente, todo funciona muy bien aunque aún nos falta acostumbrarnos.

Luego de San Antonio nos vinimos a Boca de Uchire a pasar una noche en nuestro camino hacia Puerto Ordaz, nos llovió casi toda la ruta por lo que íbamos bastante lento.
Con lo que no contábamos era con que había mar de leva y no pudimos disfrutar de la playa por el fuerte oleaje, sin embargo hicimos una caminata, pudimos hacer algunas fotos a pesar de la neblina, hicimos amiguitos perrunos y conocimos la laguna de Unare, muy extensa y llena de aves.

La Bipolar conoció Potrerito

Nuestro recorrido inicia en esta magnífica finca en Potrerito, donde nos recibió la tarde con neblina, frío, muchos animales y una increíble vista hacia la mariposa y a nuestra amada Caracas que ya dejamos atrás.
Esta noche vamos a probar a nuestra Bipolar con todos sus hierros, cocina, tanque, cama y todo lo que tiene dentro. ¡Ya les contaremos como nos va!

¡Y la aventura comenzó!

Ya estamos en Caracas y la historia de nuestro primer tramo va así:

A pesar de que dejamos todo lo más arreglado posible nos tardamos un poco bajando las maletas y organizando que no se nos quedase nada, andábamos además con dos cachorritos hermosos que más tarde entregamos en Maracay.
A eso de las 7:30 comenzamos a rodar y a lo largo del camino fuimos parando cada cierto tiempo para que Bipolar descansara, la verdad que se portó muy bien, pero hay que tomar en cuenta que es viejita y se enfría por aire, así qué se calentaba un poco en las subidas (nada grave) pero la estamos conociendo bien y mientras es mejor no forzarla.
Los perritos fueron un amor y nos llevaban derretidos, por ellos también hicimos algunas paradas para que hicieran sus necesidades.
Decidimos pasar la noche en la Victoria, aprovechar de hacer unas visitas y descansar para el día siguiente porque entre tanto pararnos nos cayó la tarde.
Al día siguiente tempranito reanudamos la marcha, ya sin cachorros pero muy contentos igual, llegamos a Caracas a eso de las 10 AM y aquí estaremos poquiticos días para arreglar nuestras cosas y salir hacia Puerto Ordaz.

 

Nuestra primera prueba, un viaje a Sanare

¡Sanare lindo!

Sanare nos recibió con sus paisajes, flores y un friíto dominguero sabroso.
Llegamos caídas las 11 de la mañana al pueblo todavía sin tener claro donde íbamos a dormir aunque habíamos revisado varios sitios en internet, por fin nos decidimos, pedimos indicaciones y arrancamos hacia una posada.
Rodamos alrededor de 25 minutos y al llegar al anuncio de la entrada vimos que era muy empinada y que además nos esperaba un camino de tierra y piedras no apto para kombis así que nos tuvimos que devolver, a eso de las 12 ya con hambre pasamos por el restaurante ‘El Encanto’ y no dudamos en pararnos a comer, casualmente a tres minutos caminando y a nada en carro queda la posada ‘Loma Linda’ donde decidimos pasar la noche, convencidos por la atención cálida y el buen servicio que nos brindaron.
Entre risas y echadera de broma quedamos en visitar de nuevo el lugar cuando volvamos de Alaska. ¡Que así sea!