Conociendo a Kombi al Sur.

Cuando se viaja de kombi los puestos de gasolina se convierten en el refugio más seguro entre un punto y otro, uno se va acostumbrando a la dinámica. Nosotros siempre que estamos en carretera buscamos dormir en algún puesto, luego levantarnos temprano y seguir la ruta.
Esta vez no fue la excepción y en nuestro camino a Curitiba paramos en un puesto, el último que encontramos cuando comenzó a caer la noche. Nunca rodamos después del medio día, sim embargo esta vez hicimos todo al revés y salimos a las 12 del medio día para parar de rodar a las 7 de la noche.
Al día siguiente estábamos cuadrados para conocer a nuestros hermanos Venezolanos de @kombialsur que nos están ayudando con Bipo, nos encontramos con ellos en un puesto de gasolina en Curitiba y allí teníamos planeado hacer todos los trabajos necesarios, pero como la magia de las Kombis siempre (o casi siempre) ocurre, nos recibió una familia increíble.
Ahora bien, comenzó el estrés de abrir el motor de nuevo y saber qué es lo que tiene la Bipo, esta vez con la certeza de que estamos en buenas manos.

Ruta del vino.

Para cerrar nuestra estadía en la maravillosa ciudad de São Paulo, nuestro amigo Cabral nos llevo a São Roque a hacer la ruta del vino.
El paseo consiste en ir visitando las diferentes bodegas que ofrecen vinos, cachaça y vodka, entre otros licores, e ir probando en cada parada un poco de todo.
Después del recorrido, fuimos a almorzar a un lugar muy lindo, probamos algunos sándwiches típicos de Portugal, unas tortas de bacalao, rabanada con helado y por supuesto, el famoso y recomendado pastel de Belem un postre de hojaldre con crema recién sacado del horno.
Fue una experiencia gastronómica increíble, nos quedamos con el corazón y la barriga contenta, y con amigos para toda la vida.
¡Muchísimas gracias! @cabralclecio

Mercado Municipal.

Salimos a dar otro paseo por São Paulo, nuevamente pasamos mucho tiempo en el bus, aquí todo queda a horas de camino por el tránsito y lo grande de la ciudad. Luego agarramos el metro hacia el centro y caminamos hasta el mercado por la calle 25 de Marzo, muy famosa por su cantidad de tiendas y precios bajos.
El mercado municipal es una experiencia gastronómica, tienen una cantidad enorme de frutas, quesos, carnes y aceitunas de todo tipo.
Te dan a probar la fruta que quieras y también mezclan fresas con dátiles, una delicia.
Luego de allí caminamos hasta el museo Catavento pero para la hora que llegamos ya estaba cerrado. Igual dió tiempo de admirarlo desde fuera para luego seguir caminando por las calles de São Paulo hasta que cayó la noche y volvimos.

Parque Villa Lobos.

Fuimos a conocer el parque VillaLobos por recomendación de nuestro amigo Cabral, porque yo quería desesperadamente rodar en bici para hacer algo de ejercicio ya qué la vida del viajante suele ser bastante sedentaria.
Tomamos un bus que duró como hora y media, nos dió tiempo hasta de dormir un poco en el trayecto y justo cuando llegamos a la parada comenzó a llover fortísimo. Finalmente escampó y llegamos hasta el parque, pagamos las bicis y le dimos dos vueltas al parque rodando, vimos los diferentes árboles que tiene y una vista a la ciudad hermosa.
Después de allí tuvimos que caminar un montón para poder volver pero eso ya es otra historia 😂
Las noticias del motor de Bipo van variando y nosotros de nuevo tenemos que ir tomando decisiones, pero mientras tanto disfrutamos un poco.

São Paulo y las noticias sobre el motor.

No nos gustan las malas noticias pero son buenas para reafirmarnos cada vez más que A Dos Polos es una realidad y qué, pase lo que pase lo vamos a lograr.
Llegando a São Paulo como les habíamos contado, lo primero que hicimos fue llevar a Bipo al mecánico para revisiones y arreglos. Una vez más lo que pensamos que sería una tontería de días se convirtió en más estrés después de que el mecánico nos dijera qué tenemos que abrir de nuevo el motor ya que Bipo tiene un montón de sonidos extraños que no debería tener ya que su motor está nuevo.
A pesar de eso nos mantenemos positivos y mientras esperamos el pronóstico salimos a recorrer São Paulo, esta gran ciudad con clima perfecto, un urbanismo hermoso y muchos lugares todavía por conocer.
Una vez más, deséennos suerte.

¡Día Nacional de Kombi!

Nuestro día comenzó bastante desastroso, nos levantamos tarde y salimos super apurados, nos olvidamos de una colaboración de comida que teníamos que llevar al encuentro, el gps se volvió loco, nos comenzó a desviar sin sentido y no teníamos batería en los celulares para colocar waze, finalmente llegamos al encuentro, estacionamos a Bipo y salimos al mercado de al lado a comprar la comida para entregar en el encuentro.
Hoy fue el primer día probando vender nuestras fotos, como parte de nuestro documental de cómo viajar con el mínimo de recursos, nuestro stand fue bastante improvisado y la brisa nos volaba las fotos cada vez que podía, a pesar de que no estábamos muy organizados tuvimos bastante éxito en las ventas y pasamos un día diferente lleno de aprendizaje, conociendo mucha gente y compartiendo historias. Bipo lucía radiante y la gente se acercaba a echar un vistazo y tomar ideas para sus kombis.

¡Hola São Paulo!

Llegando a esta nueva ciudad lo primero que hicimos (como de costumbre) fue procurar hacer arreglos a Bipo.
Nuestros amigos de @kombialsur nos recomendaron ir a @cabralclecio, este maravilloso lugar lleno de kombis y VW en general, aquí estamos haciendo los arreglos en la dirección de Bipo entre otras revisiones que hacen falta para continuar nuestro viaje tranquilos.
La ciudad es muy bonita y fresca, nosotros estamos preparando a Bipo para que esté guapa mañana para el Día Nacional de las Kombis, ya que hay un encuentro al que queremos asistir, justo en su lugar de origen.
Bipo volverá a casa para luego seguir recorriendo America con dos soñadores dentro.

El desembarque.

Luego de rodar tres días con nuestro amigo el motorista, llegamos a un puesto de servicio a unos 50km de la ciudad de São Paulo donde decidimos parar por las siguientes razones: hay horario restringido para la circulación de camiones dentro de la ciudad, estos sólo pueden circular en horas que no haya mucho tráfico de vehículos particulares. No teníamos idea de donde o cómo íbamos a desembarcar a Bipo. Ya era de noche y por cuestiones de seguridad no queríamos estar en una ciudad desconocida. Habíamos rodado todo el día y a pesar de no ir conduciendo igualmente estábamos muy cansados.
El plan entonces era seguir camino a São Paulo a las 3 AM para llegar a eso de las 5 AM a algún lugar donde desembarcar, por la cuestión de los horarios de tránsito y porque nuestro amigo también tenía que seguir su camino a seguir trabajando.
Afortunadamente para nuestras horas de sueño y para no demorar más la labor de nuestro amigo, llegó otro motorista que tenía una plataforma y así pudimos desembarcar a Bipo.
Dormimos en el posto y ahora nos toca conocer São Paulo y todo lo que nos espera en esa nueva ciudad.

 

Miranorte.

Ahh la vida del viajero, hacer planes para que se cambien en un 2×3.
Y ustedes se preguntarán ¿bueno y ahora qué le pasó a la Bipo?
La cosa fue así; después de recorrer nuestros 300km de camino llegamos al puesto de gasolina de Miranorte, lugar donde planificamos pasar la noche.
Nelson se bajó a averiguar las cosas de siempre y yo me quedé dentro de la Bipo porque ando con gripe y sintiéndome mal, él estaba tardando bastante en volver, me asomo por la ventana y lo veo sentado hablando con un señor como si lo conociera de toda la vida (algo muy típico en él) al rato se acerca a la kombi y me dice “¿Qué opinas de meter a Bipo dentro del camión del señor y qué nos lleve a São Paulo en menos tiempo del que teníamos planeado?” a mi me dió mucha risa y me costó asimilarlo, pero, ¿para qué están los compañeros si no es para apoyarse las locuras? Evaluamos los pros y los contra y decidimos irnos, así fue que Bipo terminó allí dentro y nosotros viviendo una experiencia inesperada.

Wonderlandia.

Joao y Josefina, 89 y 86 respectivamente.
Llegamos a un pequeño pueblo llamado Wanderlandia, estacionamos la kombi en una suerte de plaza que tenía sombra y decidimos descansar allí un poco del calor antes de seguir la ruta hasta el puesto de gasolina más cercano.
Estando allí bajo la sombra, vimos acercarse a una pareja de viejitos con unas sillas y se sentaron muy cerca bajo el mismo árbol.
Cuando notaron nuestro idioma se nos acercaron y comenzó la conversación, nos contaron qué viven allí hace 40 años, que son unos de los primeros habitantes del pueblo, nos contaron de sus vidas y de su familia y nosotros hablamos un poco de nuestra aventura en kombi y de nuestro país. Se hizo la hora de continuar y ellos insistieron en que nos quedásemos allí, que paráramos nuestra kombi fuera de su casa (justo al frente) y que tomásemos baño en su casa, así hicimos.