Puerto Almanza, Patagonia, Tierra del Fuego.

Comida gratis.
Seguimos en Puerto Almanza y como no amanecimos paralizados por los bivalvos de ayer, decidimos irnos a caminar la costanera para buscar mejillones.
Dado a lo alejado de este pueblo y a los pocos habitantes las piedras se mantienen full de mejillones, de los más grandes que hemos visto por toda la Patagonia. Nelson los cocina, a mi me gusta mucho comer cosas de mar pero odio prepararlos y quedarme con ese olor, por suerte Nelson es menos necio con eso y además tiene buena sazón.
Es nuestro segundo día acá, nos acompaña el sol de a ratos y otros ratos cae aguanieve ❄️ hace mucho frío pero a pesar de eso salimos a hacer pequeñas caminatas, mientras tratamos de que no se nos congele la nariz con bufandas. Ya lo hemos dicho antes, pero lo repetimos, somos caminadores por excelencia.
Siempre que llegamos a un lugar intentamos recorrerlo todo. Desde el primer día salimos a caminar y a hacer nuestras “vueltas de reconocimiento” que además de distraernos la vista y el pensamiento también sirven para cerciorarnos de que nos sentimos cómodos en el lugar y de que estamos donde está la vista más linda.
Uno de los privilegios de viajar así es poder elegir cuál será tu jardín por los siguientes días, también hay que comprometerse y cuidar cada sitio que visitamos.
Por todo el viaje no dejamos ni un papelito tirado por el camino, aunque a veces los vientos del sur nos arranque la papelera de la puerta y nos puedan ver corriendo detrás para limpiar el desastre.
Hay que inculcar más consciencia. 🌎
En fin, hoy fue la inauguración de un puerto y por lo tanto los pescadores todavía no salen a pescar la ansiada centolla. Fuimos a un pequeño restaurante que hay en el pueblo y cuesta 1.300PA para una sola persona, aunque me dijo el mesonero no muy convencido que se puede compartir. Seguiremos a la espera de comerla fresca y barata ¡deséennos suerte! 

Puerto Almanza. Argentina, Tierra del Fuego.

Llegamos a Almanza por dos razones importantes. La primera es que no nos queríamos quedar con Ushuaia, queríamos llegar a un punto aún más austral. La segunda es que tenemos muchas ganas de comer centolla y en Ushuaia fue imposible para el presupuesto que manejamos 😅
Así qué nos vinimos a Puerto Almanza que es un pueblo pesquero muy muy pequeño, hay alrededor de 40 casas solamente y es el lugar de donde Ushuaia recibe las famosas (y costosas) centollas. El plan es conversar con los pescadores y ver si podemos comprar por un precio más razonable. El precio de referencia que tenemos es de 1.600 PA.
La cosa está en qué llegamos a este lugar con el mar latente abordando todo el paisaje, las imponentes montañas nevadas, los caballos salvajes, la naturaleza pura que nos llena el corazón a los tres y sentimos algo extraños luego de Ushuaia, es como un segundo comienzo. Luego de todos estos días bajando felices por lo cerca qué estábamos de la meta, ahora proyectarnos hacia Alaska y ver todo lo que nos falta nos llena de emoción y ansiedad. A pesar de llevar un año recorriendo el continente y de todas las cosas que han sucedido, es un poco abrumador todo lo que falta y no saber lo que pueda pasar. Convertir esa ansiedad en cosas positivas es un trabajo diario y constante para poder seguir.
Tenemos muchas ideas nuevas, hemos aprendido mucho y queremos seguir haciéndolo… 🙌🏻
Volviendo a Almanza, llegamos y comenzamos nuestra búsqueda de centolla, hablamos con un pescador y nos dijo que no hay centolla porque hace días no salen a pescar por mal clima. Entre toda la charla que tuvimos terminó regalándonos una bandeja de mejillones.
Nelson y yo nos vimos a la cara algo dudosos, llevamos todo el camino leyendo carteles de prohibición a ingerir bivalvos por marea roja 👀 él se dió cuenta y nos dijo que no hiciéramos tanto caso a eso, qué es solo por precaución.
Aceptamos los mejillones y si no quedamos paralizados por la marea roja vamos a seguir insistiendo hasta poder probar la centolla. 

Venezolanos por el mundo. Ushuaia. Tierra del Fuego.

En Ushuaia encontramos a Rafael (@ramobri1) por pura casualidad, coincidimos en una estación de servicio. Estaba ocupando la mesa que tenía enchufe y nosotros teníamos que trabajar así qué Nelson se acerco para pedirle el espacio y terminaron hablando por horas, como siempre.
La segunda vez que lo vimos fue en otra estación de servicio, estuvimos hablando largo rato y ya al día siguiente teníamos planes juntos.
A mi me gusta decir que Nelson y yo hemos “adoptado” algunos viajeros y cuando nos toca separarnos yo me quedo en modo doña que se le va el muchacho.
Sea como sea, Rafa se unió a nuestro viaje y nosotros al de él.
Pasamos juntos algunos días, fuimos a conocer un camping donde compartimos horas frente al calor de una fogata, fuimos a caminar al Glaciar y Rafa nos ayudó de camarógrafo con mucho entusiasmo en un video que pronto les mostraremos🤘🏻
Él es de San Cristobal, viene viajando desde Bogotá con su bicicleta, tiene una filosofía de vida muy particular y una dieta muy loca 😂financia su viaje amolando cuchillos por donde pasa. Definitivamente un personaje que estamos encantados de haber conocido.
Y como siempre ¡Nos veremos en la ruta! 

Encuentro de VW kombis. Ushuaia. Tierra del Fuego.

Otra experiencia linda de Ushuaia fue que hubo encuentro de kombis, conocimos un montón de personas que viven la misma onda de nosotros, compartimos datos de rutas, mates, café, cuentos del camino, risas y sobretodo el sentimiento de la #kombilife
Además tuvimos la oportunidad de conocer a dos Venezolanos que al ver a la Bipo y su placa de Yaracuy se detuvieron a saludar y compartir un rato con nosotros.
¡Gracias a todos por el buen rato! @familia_ducerrado @barbyvillalba16 @kombi_ramona @elviajedeaurora @kombicromatica @pitufaenruta ¡Nos vemos en la ruta!

Playa Larga. Ushuaia, Tierra del Fuego.

De nuestros lugares favoritos de Ushuaia y donde pasamos la mayoría de las noches.
Hay un parador donde puedes dormir, ves Ushuaia a lo lejos y estás en otro ambiente totalmente diferente del ruido de la ciudad y lo incómodo que es para nosotros andar con Bipo en medio del caos. Obviamente desde que estamos con Luita también buscamos que ella esté lo más cómoda posible y que se divierta.
En este lugar hay un recorrido mágico de 10km (5km ida y 5km vuelta) donde vas caminando dentro de bosque y vegetación del litoral, si tienes suerte llegas a ver muy a lo lejos ballenas que te alegran la vista con su jugueteo en el agua por el Canal de Beagle.
Este recorrido lo hicimos una vez y media, la primera vez mis botas se rompieron a mitad del camino y tuvimos que volvernos pero nos sirvió para agarrarle confianza al lugar y dejar que la segunda oportunidad Lua fuera suelta y libre. A pesar de que en la entrada hay un cartel que dice “prohibido entrar con perros” nosotros la llevábamos en plan de contrabando hasta que en cierto punto del camino comenzamos a ver que todo el mundo iba con sus mascotas así que nos relajamos y dejamos a Lua hacerse dueña del lugar.
El camino lleva hasta el Rio Encajonado, ya desde ese punto para cruzar al otro lado de la montaña el único paso que hay es un árbol caído a unos 10 metros de altura sobre el rio, nosotros no pasamos por Lua, no es que nos diera miedo ni nada.
En fin, este es uno de esos lugares donde piensas que seguro es habitado por duendes, hadas y todo tipo de criaturas mágicas. Así como el Ávila en nuestra tierra. 

Estamos de aniversario. A Dos Polos. Ushuaia.

Hoy cumplimos 1 año desde que cruzamos nuestra primera frontera y nos encontramos cumpliendo nuestra primera meta: Ushuaia 📍
Un año atrás cuando hablábamos de este momento nos imaginábamos ya por centro América. Vamos más lento de lo que pensamos pero hemos aprendido a no apurarnos, a disfrutar del paisaje y de cada lugar. Muchísimas cosas han pasado en este lapso de tiempo, muchos amigos nuevos, muchos lazos creados y también muchas despedidas.
Las cosas no han salido siempre como planeamos, la mayoría de las veces sale mejor y otras simplemente no sale.
Nos hemos adaptado a los diferentes climas, nuestra Bipo ha tolerado 40 grados y -1 grados gracias a los aislantes.
Hemos aprendido el arte de vivir en una kombi. El espacio tan reducido nos ha hecho crear una dinámica impecable, somos como un solo ser con cuatro manos.
Ahora tenemos a Lua, nuestra perrita que nos despierta todas las mañanas y nos hace comenzar el día sonrientes.
Agradecemos de corazón a todos los que de alguna forma han formado parte de esta aventura, a todos los que nos siguen y nos apoyan día a día sin conocernos.
Ahora nuestro destino es Alaska

pero primero a disfrutar del fin del mundo. 🌎

Nunca dejar de ser niños. Tolhuin, Argentina.

De Tolhuin nos habían hablado mucho por sus paisajes, ya que es el lugar donde comienza a cambiar la vegetación de pampa a bosque. También nos hablaron de una panadería muy famosa y del lago Fagniano.
Lo que no nos esperábamos era qué en este lugar consiguiéramos un camping y un parque de diversiones TODO hecho con reciclaje. Después de pasar la noche y descansar, nos fuimos a jugar al parque.
Hay plataformas para brincar, correr, toboganes, aviones, columpios y hasta una tirolina. TODO hecho por el dueño y su familia. Es increíble como botellas, madera, plástico, repuestos, acero, entre otras muchas cosas, creen un lugar tan mágico. Nosotros aparte de quedar encantados con el ingenio del lugar, nos divertimos corriendo por las plataformas muertos de risa como un par de niños traviesos. Fue como tener 6 años de nuevo.
Las preocupaciones desaparecieron, en ese momento sólo importaba correr lo más rápido posible y no caernos al suelo.
Pudimos jugar por todo el lugar, descubríamos ávidos cada cosa nueva y la probábamos sin decirnos nada.
Creo que lo qué más extraño de la niñez es poder entablar lazos sin tener que mediar palabras. Las miradas cómplices que aprobaban algún nuevo invento aunque después vinieran las piernas raspadas y las mamás molestas echándonos alcohol en las heridas 😨
Lua que es la única niña del grupo tuvo un poco de miedo al principio y después cuándo vió lo mucho que disfrutábamos venció sus miedos y comenzó a correr y jugar con nosotros, ladrando cuando no nos podía alcanzar. 😂
Antes de irnos dejamos nuestra respectiva tablita en el lugar común del camping, un pedacito de Venezuela quedó en la Patagonia con esta cita “Ante las adversidades cumplir sueños es un acto de resilencia”
Seguimos camino con un sentimiento muy bonito que nos dejó Tolhuin.

Rio Grande, Patagonia.

Otra de las cosas lindas que nos dió Camarones, aquel lugar mágico, fue amigos.
El día qué íbamos camino a la pingüinera se nos acercó Miguel, que también estaba viajando de Van y nos puso a la orden su casa en Rio Grande.
Nosotros pasamos el día resolviendo algunas cositas y en la noche nos encontramos con ellos.
Hablamos como si nos conociéramos de toda la vida. Hablamos de viajes, de la vida en pareja, de los animales que tenemos (acaban de adoptar a una gatita que Lua se quería comer🙄), de política, de alimentación y así, hasta las 2am o algo así.
Caro, que es vegana nos hizo una cena divina. Miguel no es vegano pero se está acostumbrando a comer más sano y eso a nosotros también nos hace mucha falta.
Es muy lindo para nosotros ver como la gente conecta con nuestro modo de vivir y con el viaje, siempre estaremos muy agradecidos con toda la gente que nos ha ayudado y/o acompañado durante este tiempo de rutas.
Ahora estamos a una parada más de llegar a Ushuaia, nuestra primera meta. 🌎
Tolhuin allá vamos.

Cerro Sombrero.

Es un pueblo pequeño que nació a causa de una empresa petrolera y con el tiempo se expandió a Villa Primavera, donde habitan los pobladores que no trabajan en dicha empresa.
Aquí está el cine más austral de Chile y también hay un Gimnasio gigante con un solario hermoso que emana olores de eucalipto. Ambos lugares están declarados como patrimonio cultural de Chile.
Aquí un pequeño dato sobre nosotros: Nelson y yo tenemos un “pique” jugando ping-pong y cuando vimos la mesa en el gimnasio no dudamos en preguntar si la podíamos usar. Jaime, el encargado de todo el lugar nos atendió siempre muy contento y nos puso a nuestra disposición todo el gimnasio.
Jugamos un montón y a Lua le regaló una pelota de tenis así qué también se adueñó de la cancha un buen rato.
Esta es una estadía corta pero muy entretenida y deportiva para los 3.
Ahora volvemos a Argentina, rumbo a Ushuaia y cada vez más cerca de nuestro primer destino.

Estrecho de Magallanes.

Nos levantamos temprano, cosa rara para nosotros por estos días, pero nos tocaba cruzar frontera, tomar un ferry y luego seguir rodando hasta Cerro Sombrero, un pueblo en Chile que será nuestra parada antes de volver a entrar a Argentina.
La cosa fue así; en la migración para cruzar a Chile fueron muy muy amables con nosotros, el señor que trabajaba allí nos dijo qué es raro ver Venezolanos como turistas, que la mayoría que cruza frontera va en busca de un futuro mejor en otras tierras. El comentario nos tocó en lo más profundo. Nos puso al día con las noticias por si no habíamos tenido señal en la laguna y hablando de todo hicimos una fila largota de gente esperando así qué tuvimos que dejar la charla. La verdad es primera vez en el viaje que un agente de migraciones es tan solidario.
Luego de sellar pasaportes y hacer los trámites de la Bipo llegó el turno de declarar a Lua. Es tan fácil como declarar en un formulario que llevas “producto de origen animal” entregar los papeles que nos dieron del Senasa ¡y listo! (La verdad ni siquiera revisan o ven al animal 🤫)
Luego nos tocó la revisión entera al vehículo, Bipo estaba reluciente preparada para que ojearan donde quisieran, además preparamos una lista con todo lo que nos quedaba de comida y la entregamos para acelerar el proceso. Nos dejaron pasar casi todo, incluso algunas semillas de girasol, pero nos quitaron la miel. Por suerte llevamos días comiendo panquecas para gastarla y no quedaba mucho (tip de gorditos)
La comida de Lua la pusimos en su envase, quedaban alrededor de 400gr y también nos lo dejaron pasar. 🙌🏻
Luego tuvimos que comprar el seguro para el vehículo qué es obligatorio para Chile (el que tenemos es de Mercosur y no cubre dicho país) nos costó 1.100 PA por 6 meses.
El ferry fue pan comido, llegamos y el próximo llegaba en 20 minutos. Cuándo abordamos con Bipo le preguntamos a uno de los trabajadores si Luita podía bajar (sin saber todavía como iba a reaccionar ella), él nos dijo que sí, mientras nos hiciéramos cargo de cualquier eventualidad. Lua que no para de sorprendernos iba asomada parada en dos patitas, siempre atenta y curiosa. 👀
Ushuaia allá vamos.